2008: El Shock de la Oferta de la Economía Cubana
Pavel Vidal Alejandro
La economía cubana ha sufrido en el año 2008 un deterioro significativo de los términos de intercambio—incremento del precio de los alimentos importados y el petróleo y la disminución del precio del níquel—así como los embates, casi de manera simultánea, de dos huracanes con daños que superan todos los datos históricos.
Tal escenario pone en peligro las altas tasas de crecimiento que ostenta la economía desde 2004 y la estabilidad monetaria que se ha conservado desde 1995.
La cuenta corriente de la balanza de pagos registró un superávit, en 2005 y 2007, de 140 millones y 488 millones de dólares, respectivamente, apoyado en el crecimiento de las exportaciones de servicios profesionales y técnicos, principalmente hacia Venezuela.
Sin embargo, las exportaciones ya habían comenzado a desacelerarse y la deuda externa había aumentado 14.3 por ciento en 2007, incrementando con ello los pagos de interés que debe efectuar el país cada año. Como consecuencia del deterioro de los términos de intercambio, la dinámica de las exportaciones y de la deuda externa se prevee para 2008, un saldo deficitario en la balanza de pagos.
Los desequilibrios externos deben tener un efecto adverso sobre el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) cubano, que tiende a estar restringido por la balanza de pagos. El funcionamiento de la economía depende de la importación de insumos intermedios y de bienes de capital. Así, la disponibilidad de moneda extranjera para pagar importaciones impone un límite a la expansión económica.
Desde 2004, el PIB presentó una aceleración, alcanzando la mayor tasa de crecimiento en 2006, con 12.1 por ciento. En 2007, ese indicador creció 7.3 por ciento. Para 2008, las estimaciones del Centro de Estudios de la Economía Cubana (CEEC) ubican el PIB por debajo de 5 por ciento.
El deterioro de los términos de intercambio no sólo afecta el PIB, sino que también constituye una amenaza para la estabilidad monetaria. El incremento de los precios de los productos importados presiona al alza de los precios internos. Ya se tienen las primeras evidencias en el incremento en más de 70 por ciento de los precios del combustible, medida adoptada en la red de gasolineras estatales a inicios de septiembre. Aunque el Estado tiene la opción de subsidiar los incrementos de precios, a la larga esta política también sería inflacionaria, pues incrementaría el gasto fiscal.
La estabilidad monetaria igualmente se pone en peligro por las presiones que ejercen los desequilibrios de la balanza de pagos sobre los tipos de cambio. Esto no sería una reacción inmediata, pues las dos monedas nacionales en circulación (peso cubano y peso convertible) se rigen por un régimen de tipo de cambio fijo. Sería una decisión de política económica en función de la estrategia que se implemente para el ajuste y de las reservas internacionales que el Banco Central esté dispuesto a emplear para sostener los tipos de cambio.
Los huracanes, por su parte, vienen a agravar todo este escenario. Un primer estimado indica que los huracanes han provocado daños que suman los $5.000 millones.
Los efectos negativos sobre el PIB vendrían dados, fundamentalmente, por:
1) La pérdida de cosechas, así como los deterioros en las instalaciones y medios de producción en la agricultura, que afectarán las producciones futuras del sector.
2) Los daños a fábricas, almacenes, infraestructura y otras instalaciones y medios de producción que dificultan la producción de bienes y servicios en diferentes ramas y
3) La reorientación de gastos hacia las actividades de reconstrucción de viviendas, medios de producción e infraestructura en detrimento de los recursos que podrían haberse empleado en nuevas inversiones.
Se estima que los impactos en el PIB no serán mayores debido a que más del 70 por ciento está constituido por servicios y su crecimiento positivo está inducido principalmente por los acuerdos con Venezuela.
Se espera que en 2008 el déficit fiscal se incrementara como consecuencia de las erogaciones presupuestarias necesarias para enfrentar los daños de los huracanes. El promedio de 2000 a 2007 fue de 3.2 por ciento del PIB.
La contracción de la producción nacional de alimentos por los huracanes aumentaría los precios internos de los productos agrícolas. La inflación se ha mantenido bajo control desde 1995. En 2007, la tasa de inflación fue de 2.8 por ciento. Se estima que la inflación se acelerará a partir de este año, como resultado de presiones que, en un inicio, vendrían de la oferta, pero es probable se le sumen factores de demanda, si efectivamente aumenta el déficit fiscal y se asume una política económica no recesiva, como ha sido usual en Cuba.
En resumen, la economía cubana se encuentra en estos momentos en una situación compleja, que los economistas suelen denominar como “shock de oferta negativa”. Este es el caso que implica las mayores disyuntivas para el manejo de la política económica. Por una parte, la presente situación demanda una política expansiva que estimule la producción interna y ayude a un ajuste no recesivo, mediante el incremento del gasto fiscal, el crédito, la cantidad de dinero y la devaluación de los tipos de cambio. Sin embargo, por otra parte, el shock de oferta también pone en riesgo la estabilidad monetaria, al generar presiones sobre la inflación y los tipos de cambio. En contraposición, ello demanda una política monetaria y fiscal contractiva, que evite el aumento sostenido de precios y la devaluación e inestabilidad de los tipos de cambio.
¿Qué debe hacer entonces la política económica?, ¿debe actuar en función del crecimiento económico o de la estabilidad monetaria?
Como es conocido, la respuesta no es sencilla y no existe una propuesta única en teoría económica. La disyuntiva actual, que mantiene en gran parte atadas las manos a las políticas monetaria y fiscal, sirve para reforzar la necesidad de reformas estructurales en la economía cubana.
Las políticas monetaria y fiscal contribuirán a un ajuste inteligente y a la preservación de la estabilidad monetaria, pero son las transformaciones estructurales las que permitirán impulsar nuevamente el crecimiento económico.![]()
Pavel Vidal Alejandro, pavel@uh.ca, es un investigador del Centro de Estudios de la Economía Cubana, Universidad de La Habana.

Send to a friend
Printer Friendly
